jueves, 5 de septiembre de 2013

Tu último adiós.



Encargaría al diablo que castigara con un severo sufrimiento a cada una de las personas que te han hecho daño;
Haciendo añicos mi alma,
quemando las hojas de primavera,
congelando al sol,
haciendo sangrar mi corazón,
agotando hasta la última gota del ancho mar...


            El papel manchado del último tequila;
            mantiene vívido el recuerdo de tu último adiós.

            Las pastillas en el armario, junto al cuchillo;
            mantiene vívido tu último adiós.

            Los pétalos por toda la casa;
            mantienen vívido el aroma de tu cuerpo... Recordándome así, tu último adiós.


La existencia de la pluma y el pergamino, ya no es tan hermosa.
Consumía cada suspiro haciendo delirar a mi alma, escribiendo sobre ti.
Ahora ya no me queda ninguna palabra con sentido...


            El temblor y los sudores de mi débil cuerpo;
            mantienen vívido tu último adiós.

            El aire rozando mis labios secos;
            mantienen vívido tus dulces besos.


La luna incandescente brilla sin ímpetu.
Amada mía... Los ángeles nunca han estado preparados para tu último adiós.
Éste ángel muere cada noche recordando tu último adiós...

            
               Tu último adiós...


El deseo irrefrenable de querer volver a sentirte, una vez más no, eternamente: me hace querer arrancarme el cerebro y así parar cada latido de mi corazón; Para siempre... Para siempre.


            Cada punzada en mi estómago;
            mantiene vívido tu último adiós.


La sangre que corre por mis venas se convierte en hiel.
Cada célula de mi cuerpo se esfuma.
No soy capaz de sentir más allá del dolor al recordar... Tu último adiós.

Cariño... Mi alma está destrozada.
Y mis alas caídas para siempre...

Y, ¿sabes...? Aún tengo ese miedo irrefrenable a ser capaz de preguntarme: "¿por qué...? ¿Por qué te fuiste...?"
Sólo porque sería insoportable saber si fue culpa mía... De la misma forma que es insoportable el no saber por qué...
Pero, no... Lo más insoportable, es no tenerte aquí...
Y sí, es cierto. No miento cuando digo que di todo lo que pude por cuidarte.
Pero no estás aquí...
Y ya no me quedan fuerzas para arremeter contra mí, si quiera.


            La rosa que perdura;
            mantiene vívido el tacto sedoso de tu cabello.

            La ropa con el aroma de tu perfecto perfume embriagador;
            mantiene vívido tu último adiós.

            El frío de mi cuerpo;
            mantiene vívido tu último adiós.

            Todo mantiene vívido tu último adiós...

No preguntes.
Lo único que me mantiene en vida es tu recuerdo, que me transporta a la muerte, porque a la vez mantiene vívido...:

            Tu último adiós...

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