domingo, 15 de abril de 2012

Poesía errática, mujer convertida en niña entre vuestros brazos.

Dulce sabor exquisito el de vuestra alma, que embriaga sin darse cuenta cada uno de los poros de mi piel.
Tanta necesidad de vuestra existencia, que las mentiras absorben lo racional y así vuestro amor poseo.
Si las plantas de vuestros pies se vieran en el borde del precipicio, os empujaría una vez más, amor, obligándoos a arriesgaros por mí, egoístamente, pues al fin y al cabo también soy impura.
Derramar lágrimas tan puras que vos sabéis que son solo por la falta de vuestras caricias.
Palabras escritas en un papel ensangrentado, palabras, súplicas de ayuda donde vos solo respondes con una amarga sonrisa donde la luna se paga tras mi rostro.
Poesía errática formada por vuestro amor, la adoración a la literatura y mi propio dolor.
Vuestras ganas de hacerme el amor y mi irracional miedo a la vida, que se mezclan en un paréntesis donde me veo nacer rodeada de sangre y lágrimas en mis ojos que siguen masajeando mi piel sin cesar.
Vos, tan ininteligible que a mi corazón hacéis palpitar son fuerza y detenerse con desinteresada actuación a la vida.
Heridas abiertas que vuestros dedos sanan con dedicación y placer, donde bajo vuestro toque, tiemblo una vez más ante la poca costumbre del calor de un cuerpo humano.
Necesidad de caricias anti sexuales las cuales dudo que vos entiendas que necesito solo proveniente de tu adorable delicadeza.
Vos que resultas ser mi nueva musa. Vos, vos y vos… No importa si en el amor o en el dolor, ahora, siempre vos.
Vos que creéis entenderme…
Que ilumináis mi alma haciendo parecer que mi mente se esfuma de mi cuerpo creando una aura encantadora que solo vos sois capaz de crear.
Amantes en la oscuridad, ésta que creo como mi mejor cómplice la cual aceptas y amas por amor a mí.
Literatura amada…
Horas donde la letra N es inyectada en mis venas acompañando la trayectoria de mi sangre que me hace seguir con vida. Vida que sin vos reclamaría la falta de amor y seguiría atormentándose más y más fuerte por la ausencia de un cariño que no llegó a mi piel como deseaba.
El pergamino que cuenta la historia de de mis plegarias, de miles de agradecimientos… Pergamino en el cual seguiré escupiendo tinta hasta que sea capaz de hablar más allá del papel.
Deseo que adoréis la oscuridad de mi corazón, que el dolor no acabe con vuestro amor, y los pétalos sigan cayendo sobre mi cuerpo semi desnudo, abandonado a su suerte en un mar de bosque húmedo.
Vos que sois la única que ha vencido el gélido que acompaña todo mi ser, que enferma mi sangre, que reina mi piel haciéndola infinitamente sensible. Habéis dado calidez a mi cuerpo, un ardor que llega hasta inmiscuir en mi alma… Mi alma, la cual ansía sentirse así eternamente…
Una mujer arde en el infierno, gritando vuestro nombre desesperadamente, desde el más hondo agujero. Llora lágrimas de sangre y posee una voz que conozco, que es tan familiar para mis oídos… Desgarra la madera a su alrededor con sus largas uñas y solloza con vehemencia.
Vuestra mano asoma entre las llamas hambrientas, escucho vuestro corazón latir con vigor hablando por vuestra voz.
Rescatas a la mujer del infierno, del agujero hondo de desesperación en el cual tu fuerza surge en el indicado momento en el que yo, soy esa mujer, pero entre vuestros brazos me siento tan claramente… Una niña.


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