martes, 13 de marzo de 2012

La lluvia que bañó la primera vez2: El recuerdo comatoso aturdido por la nueva lluvia.

Descanso sola sobre la cama que aún huele a ella un día después.
Su esencia se ha quedado impregnada en mí.
Mi alma ha estado destellando toda mi vida sin sentido, pero la noche de ayer... Ella hizo que despertara. Mi corazón en cambio sigue sangrando sin piedad, la oscuridad en él no me deja casi respirar y la frialdad... Eso me atormenta.

Cierro los ojos y empiezo a recordar justo cuando la lluvia cae de nuevo como lo ha hecho todos estos días, y su sonido me aturde entrando en un coma de recuerdos...

Poco a poco la ropa fue desapareciendo de nuestros cuerpos que en la desnudez, embonaban a la perfección.
La timidez y el nerviosismo de la primera vez estaban presentes, pero la pasión luchó contra éstas hasta vencer.
Su precioso cuerpo sobre el mío era estimulante, me hacía delirar.
Me enamoré más de sus ojos cuando cerca de mi rostro clavó su mirada enigmática en mis profundos y temerosos ojos.
Posó una de sus manos en mi tenso abdomen y la dejó ahí acariciando dulcemente mi piel, intentando calmar mi agitada respiración en el acto.
El contacto de mi piel fría con la suya temperada me hizo estremecerme por el contraste.
Besaba mi cuello, el cual era el punto débil de mi cuerpo, y su aliento en mi tez helada fueron como diminutos cristales tallando finamente mi ser.
Y quemaba, la pasión quemaba, ardía en nuestro interior y fluía hacia a fuera.
Nuestros labios colisionaron en una promesa de amor, y mi lengua buscó instintivamente explorar cada rincón de su boca. Pedí permiso para entrar en ella rozando sus labios y dudó al principio, pero finalmente conseguí que se rindiera ante mi envenenado influjo provocado por el diablo.
Agarró un lado de mi rostro con posesión, profundizando aquél desenfrenado beso del cual me enamoré.

Alimenté mi cordura con su olor, con cada una de sus caricias, y perdí la razón al instante.

Sentir sus húmedos dedos calmando mi ansiedad fue una sensación de otro mundo.
No hay nada como la primera vez, que razón más absoluta.
Los jadeos y gemidos se hicieron paso entre nuestras gargantas.
Sentí el placer derramarse por mis piernas y mi cuerpo tembló con el primer espasmo en la corriente eléctrica del amor. Ataqué su suave espalda clavando mis uñas violentamente mientras mi mente caía por un precipicio de irracionalidad. Mordió el frenético pulso en mi cuello e hizo que se escapara un pequeño quejido de mi boca que contenía un dolor placentero irresistible.
Dirigí mi mirada a sus ojos, intentando tranquilizar mi respiración, que me observaban con devoción.
Se acercó lentamente a mis labios y los besó con dulzura, aferré sus labios con los míos en una enfermiza desesperación, y mordí su labio inferior con vehemencia.
Se alejó unos centímetros de mí, mostrándome una sonrisa que se encontró con la mía complacida y traviesa.
Coloqué un mechón de su pelo tras su oreja y bajó los parpados de sus ojos sintiendo mi caricia en su piel.

El aroma de placer, excitación, pasión, satisfacción, deseo, amor, era embriagador.

Se movió sobre mí y colocó su rostro de perfil sobre mi pecho desnudo para descasar sobre un mar de sentimientos intensos.

-Escucho tu corazón. Está latiendo rápidamente... -Dijo dejándome sentir como sonreía sobre mi pecho.
-Eso es porque tú estás cerca. -Respondí mientras acariciaba sus cabellos con incontrolada dedicación.
-¿Crees que dejará de ser negro y helado?
-Creo que siempre habrá algo de oscuridad en él, pero te aseguro que lo derrites lentamente cada vez que me tocas.

Caímos en un mismo sueño que nos transportó juntas a una piscina de sangre donde los pétalos de rosas nos envolvían con su caracterizada suavidad.

Y entonces dejo de recordar, abriendo los ojos, dándome cuenta de que nada ha sido un sueño y le sonrío a la vida y al amor.

domingo, 11 de marzo de 2012

La lluvia que bañó la primera vez.

La lluvia cae sin cesar en una mañana oscura de otoño.
Observo las gotas pelear las unas contra las otras en el cristal de la ventana. Una ventana con marcos de madera blanca, algo sucia y desgastada por el tiempo. Que ha sido cómplice de dejar entrever al cielo, con cada una de las estrellas, el amor que ha llenado el espacio esa noche a la luz de la luna. Ese espacio lleno de energía que es la habitación en la que el amor, ha sucumbido a la pasión por primera vez.

Pongo en mi cuerpo la preciosa ropa interior de encaje negra y morada, y cubro mi piel con una camisa algo larga de color blanco.
Miro la lluvia de nuevo y pienso que ver y oír la lluvia caer, es una de las cosas más maravillosa que la naturaleza regala a nuestros ojos y oídos. Aunque claro, siempre hay algo más maravilloso que mirar. Así que giro sobre mí y dirijo la mirada al cuerpo desnudo que descansa tiernamente sobre la cama. Observo, con la poca luz que nos ofrece esa mañana oscura, que es un cuerpo precioso, hecho con dedicación, estructurando cada parte como si de una figura de barro se tratara. Delgado pero con curvas y de piel clara. Un cuerpo que carece de admiración profunda, pues la fina sabana que porta la cama lo envuelve con delicadeza.
Hay una pierna escondida y otra dejando ver su magnifica escultura.
La figura de un torso y el volumen de unos pechos perfectos se logra apreciar debajo de la sabana.
Y sonrío, sonrío cuando mi mirada capta a un hermoso rostro de perfil, descansando sobre una almohada.
Unos labios ligeramente finos, delineados y rosados. Una nariz algo larga pero perfectamente encajada en su sitio. Y unos ojos cuyos parpados tapan el magnifico color azul oscuro que tanto me atormenta.
Sus cabellos largos y rubios cayendo graciosamente sobre la almohada y sus hombros. Estos que me hipnotizan con su brillante y libre movimiento.
Quedo ensimismada admirando el cuerpo de una mujer que con una caricia, ha conseguido hacerme suya como nadie lo había hecho antes.

Por primera vez en mucho tiempo me siento bien conmigo misma estando tan cerca de alguien, me siento tranquila, a gusto, protegida, e incluso más completa.

Mi alma me permite sentir un destello de luz para asegurarme de que todo dentro de mí está bien. Que no existe la oscuridad de mi corazón junto a ella. Ella, que parece estar en perfecta sincronía con mi cuerpo y después de observar mis manos por unos segundos, siento que cuando mi alma me habla, su mirada se clava en mí de repente, haciendo que mi corazón juegue con sus propios latidos erráticamente.
Intento entender lo que su mirada inquisidora quiere decirme, durante unos segundos en los cuales no hay nada mejor en el mundo que hacernos el amor con la mirada, sonreír y respirar con desdén.
Entonces mi cuerpo por iniciativa propia vuelve a la cama, gritándole a mi mente que necesita sentir la piel de la mujer desnuda sobre la cama a la cual mi corazón responde como el único amor con el que quiere llenarse de felicidad eternamente.

Me penetra con sus ojos dotados por un precioso ahora azul más claro, y me desnuda poco a poco de nuevo mientras hace lo mismo con mi alma, observando mis oscuros, grandes y expresivos ojos marrones.
Besa mis labios con dedicación, mi corazón se detiene, separa ligeramente su rostro, inyecta su mirada en mis ojos, sonríe con dulzura y vuelve a besarme, provocando así que mi corazón despierte y pegue gritos de amor con sus latidos, y mi sangre vuelva a correr de nuevo por mis venas quemando mi piel por la pasión en la cual volvemos a envolvernos, demostrándonos, prometiéndonos que el 'Desde siempre y para siempre' con nuestro amor, sí funcionará.
Porque es la fuerza del universo la que lo empuja a ser eterno.

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