jueves, 9 de enero de 2014

Dormir con ella, y derivados de nuestro amor.

Dormir con ella, y amarla, es... Dios...
Nadie podría saber nunca qué se siente al dormir con ella tan solo una noche, o el sentirse dentro de este nuestro amor.

Es como sentirme rodeada de un millar de pétalos de rosa, suaves, delicados, hermosos, acogedores...
Sé que nada va a pasarme, que aun siendo suaves y delicados esos pétalos de rosa  no me dejarán jamás, y me protegerán toda la noche.

Es como sentir que estoy abrazada a un ángel ardiendo de amor.
Sé que sus alas no me soltarán aunque la luna caiga del cielo, y el mundo se vuelva más oscuro en la noche que abunda cada trozo de la ciudad.


Es como sentir que mi mente se transporta a descansar sobre un montón de flores preciosas, acumuladas perfectamente en un jardín verde y deslumbrante.
Sabiendo entonces que no quiero irme de ahí jamás.

Es cerrar los ojos, volverlos a abrir, mirar su rostro tan tierno y tranquilo al dormir, y morir al sentir todo el amor que siento por ese alma que me protege.

Es como sentir la más dulce de las poesías de amor derramar su tinta sobre mi cuerpo, cuando siento que me roza, que me acaricia con la caricia más pura que podría presenciar jamás: la del amor.

Es como sentir que mi alma sale de mi cuerpo, solo para encontrarse con la suya, a tan solo unos centímetros, y abrazarse en un baile romántico y eterno.

Pero, Dios... Dormir con ella es una de las cosas más preciadas y bonitas que me han pasado en la vida, lo prometo.

Es como sentirme en un océano de sentimientos maravillosos, casi inexplicables.
Un océano del que no quiero dejar de saber jamás.

Solo un segundo... Solo un segundo me bastaría para caer rendida ante el alma de esa mujer que me embelesa dentro de su amor único.

Es como sentir que las hadas del bosque me guiarán para siempre, ordenadas por ella, con una orden directa: "no la dejéis sola nunca, nunca en un millón de años, incluso después. Y si un día desaparezco, hacedla sentir la mujer más protegida del mundo. Es justo lo que merece."

Es como sentir millones de flashbacks de imágenes de amor romper a llorar contra mi pecho.


Dormir con ella, y amarla, es saber que esos pétalos de rosa: suaves, delicados, hermosos y acogedores van a amarme por toda la eternidad.

Es como sentir que un pergamino se abre en mi corazón, y una pluma mágica escribe cada día la historia más pura de amor: LA HISTORIA SIN FIN.

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