viernes, 2 de diciembre de 2011


Deja de atraparme entre tus brazos, empújame lejos de ti, no permitas que siga jugando con tu alma.

Hazme daño. Corrómpeme y luego déjame caer desde lo más alto.

Bésame y luego muerde mis labios hasta que el sabor a hierro me provoque nauseas.

Posa mi corazón negro a merced de aquél cuervo y que a mordiscos acabe con el.

Hazme el amor una vez y deja mi cuerpo lleno de cicatrices.

Ódiame, abrázame, ahoga las palabras hirientes que salen de mi boca directas a ti.

Clava una flecha en mi espalda, sácala y vuélvela a clavar.

Regálame una rosa negra que contenga espinas.
Pincha cada una de las yemas de mis dedos que descansan sobre mi palma y luego pásalas por tu pecho dejando en el hecho mi sangre impregnada en tu piel.

Estreméceme con tu aliento cerca de mis labios cuando besarnos es lo más puro que tenemos.

Profundiza tu mirada a través de mí hasta llegar a mi ser y descubrir quien soy realmente.

Mátame con tu sonrisa haciendo que no pueda apartar la mirada de ti.

Enciérrame contigo y no dejes que desaparezca.

Por favor, vamos a amarnos por siempre…

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