lunes, 30 de agosto de 2010


La vi allí sentada en aquél especie de jarrón, con esa pose tan elegante y a la vez tan sensual, con ese vestido precioso…con esos zapatos negros y las medias de seda a juego, su pelo rubio resaltando la palidez de su piel…y entonces, realmente estaba segura de que era lo más hermoso que había visto jamás. Ni siquiera era capaz de comprender la hermosura que desprendía por cada centímetro de su piel.
- Como una muñeca de cera! – Se burlaba una chica… Y en realidad, yo sabía que se moría por rozarla.
No era ni comparable con la luz radiante de la luna, era una estrella brillando en mis ojos.
Y entonces sentí, que todos mis sentidos despertaban. Y, que ya no había marcha atrás.

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