viernes, 15 de enero de 2010




El mirarme al espejo es como ver reflejado a un extraño, me pregunto cuando aprenderé a dejar de ser una niña, a liarme por cosas sin sentido, quiero aprender a "clasificar" cada sentimiento que nace dentro de mi día a día, y que mi cabeza hace que empeoren sintiéndolos cada vez más fuertes y cerca.
Pondré al azar un dedo en la bola del mundo e iré al primer país que toque. Es hora de hacerme mayor, aprender a amar de verdad, aprender a dejarme amar, aprender a mantener conversación con una persona tan especial que me haga olvidar de respirar, aprender a ser útil de alguna manera u otra.
Al parecer la gente amada es feliz pero amar no es serlo, en fin...realmente...no creo poder hacer nada de lo que me proponga, al fin y al cabo...solo soy una niña, una niña simplemente tan humana, tan frágil como el cristal, y...de todos modos voy a acabar rompiéndome a trozos, trozos tan pequeños que llegaré a ser insignificante...y...cuando llegue a ser tan insignificante como una cometa perdida por un cielo negro y oscuro...seré nada más que pequeños trozos de cristal que un día se quedaron apartados del mundo cuya utilidad solo será para hacer sangrar a una persona, al igual que hacen sangrar las espinas de las rosas o la oja de un cuchillo afilado...
Y hasta que llegue ese día...voy a permanecer soñando apaciguada mente...hasta morir.

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